En las escuelas de Latinoamérica es normal ver al personal encargado del aseo de las mismas, no obstante, en las escuelas de Japón es totalmente lo contrario ya que los encargados de la limpieza total de la escuela son los mismos estudiantes.  

Se conoce que en la gran mayoría de escuelas en Japón los estudiantes tanto de primaria como secundaria se encargan de servir refrigerios, barrer, trapear e inclusive lavar los baños, esto les crea el habito de no ensuciar lo que se usa y si se ensucia se debe limpiar.

Por si no fuera poco en los colegios de Japón no existen comedores o cafeterías, esto implica que los estudiantes coman dentro de las mismas aulas, así aprenden a organizarse y saber servirse ellos mismos y a los demás.

Al culminar la hora del lunch, los estudiantes empiezan a organizarse en varios grupos para comenzar con la limpieza del salón y de todo lo que se usó durante la hora de la comida y esta es una práctica diaria y común para todos los japoneses.

Hay un ejemplo muy claro que dio la vuelta al mundo, y es que durante la Copa Mundial en Brasil los hinchas de Japón fueron el centro de atención cuando al terminar cada partido de su selección ellos sacaban bolsas plásticas y empezaban a hacer el aseo de las gradas del estadio, cosa que llamó mucho la atención e hizo reflexionar a más de un extranjero.

Esta práctica es conocida en Japón como o-soji, ha llamado tanto la atención de los extranjeros que más de un país ha intentado implementarla, lamentablemente sin éxito alguno ya que los padres de los alumnos empezaron a presentar quejas por abuso hacia los estudiantes por darles la tarea de limpiar ciertas áreas de la escuela. 

No hay duda de que si se implementase estos hábitos de limpieza en el resto de países las personas seriamos mucho más conscientes de nuestro alrededor y tendríamos más cuidado a la hora de ensuciar algo y simplemente dejarlo allí.